Orígenes de la Burguesía y
de la Democracia
Decadencia de Occidente como unidad política; formas medievales
La decadencia de Occidente comienza con la caída del Imperio Romano en las manos del
apóstata Constantino que, al mandar
cerrar los Templos Iniciáticos, las universidades griegas y helenísticas, centros de oratoria y arrasar los talleres artísticos, rompió la columna
vertebral cultural que unía a tantos millones de personas en tres continentes.
Más tarde, el emperador-filósofo Juliano, que aunque
había recibido educación cristiana desde su niñez, por orden de su tío
Constantino, ya en uso de razón, pasada la adolescencia, se inclinó hacia los
viejos tratados de Platón, Aristóteles y los maestros estoicos y
neo-platónicos, trató de rehacer el Imperio, mandando a reparar los centros
iniciáticos de Eleusis y Delphos, las Bibliotecas de Pérgamo y Alejandría; que habían sido destruidas e
incendiadas por las turbas en el reinado de Constantino; para combatir la superstición de que el fin del mundo
era inminente y que si se rehacía el Templo
de Jerusalén, acontecería el cataclismo, lo hizo reparar y mostró que nada
anormal pasaba. Perdonó a todos los terroristas y, en prueba de eclecticismo,
aceptó en su guardia personal a un cristiano y a un médico de la misma Fe…En
una batalla, el oficial le hirió por la espalda y, estando herido y agonizante,
el médico lo envenenó y abrió sus heridas, muriendo del tóxico y la hemorragia.
Se dice que en su última noche
tuvo una visión. Vio el Águila Imperial
de Roma – emblema de Zeus-Júpiter
– que volaba hacia Oriente y se refugiaba por casi dos milenios en las montañas más altas del mundo. Luego volvía a
Occidente, con un símbolo sagrado entre las patas y el Imperio la aclamaba,
consultado el augur, éste le dijo que el imperio moriría con él, pero que la Sabiduría que ahora huía de Occidente
volvería entre las patas del sígnifer de Júpiter
para rehacerlo, luego de haber permanecido muchos años en el Tíbet. La primera parte de la profecía
se cumplió. Muerto Juliano, los
cristianos tomaron el poder e inmediatamente el Imperio – que había durado ocho siglos – se dividió en dos: el Imperio Romano de Occidente, con base
en Roma y el Imperio Romano de Oriente con su capital en Bizancio, el Imperio Occidental cayó deshecho y el Oriental
sobrevivió como Estado Feudal hasta
la invasión turca en el S. XV.
La regresión cultural del
medioevo alentó las más extraordinarias leyendas y creencias importadas por
sacerdotes y mendicantes de los nuevos reinos cristianos del África y Asia Menor. La hechicería, las supersticiones más aberrantes
deformaron las mentes. Leer y escribir se consideró diabólico y se destruyeron
miles de bibliotecas que aun guardaban joyas de la literatura clásica.
Esquizofrénicos a la manera de Savonarola,
pero sin mística, formaron órdenes de pico y pala para romper, martillar y
cavar los cimientos de las monumentales obras de arte. En Atenas, por ejemplo, se deshizo la enorme imagen de Atenea, obra de Escopas en marfil y oro, para fundirlas y romperlas en pequeños
amuletos cruciformes. En Alejandría
se quemaron miles de rollos de pergamino y papiros.
La gente medieval, temía pasar
por un bosque de noche, pues las creencias en dragones y hombres con alas de
murciélagos, los inmovilizaban de terror. Se curaba con polvo de uñas; se buscaba un animal fabuloso, llamado “Licornia”; se enseñaba que las puntas
de flechas de piedra que se encontraban en las canteras y excavaciones, caían
del cielo en la punta de los rayos y eran llamadas, por la Iglesia y universidades,
“piedras del cielo”.
Casi todos, inclusive los reyes,
eran analfabetos, y el mismo Carlo Mago,
sólo sabía hacer una rúbrica o dibujito que representaba su nombre, al que sus
escribas agregaban sus nombres y títulos en latín.
Las ciudades estaban aisladas
entre sí y no eran “ciudadanos” en
el sentido clásico, ni el moderno, pues se reducían en fortalezas rodeados de
campos de labranza y algunos bosques. En caso de guerra con otro reyezuelo, se
cobijaban todos con sus ganados, bienes y muebles, en el gran patio central del
castillo, desde donde colaboraban en la defensa.
La Iglesia mientras, en el cénit
de su carrera, era ama de almas y de bienes. Sus exorcistas – que así llamaban
a sus hechiceros – lanzaban sus dardos psíquicos contra los que no obedecían de
inmediato y sus sistemas de persecución y ejércitos, arrasaban la fortaleza del
Señor Feudal que no hubiese pagado
sus tributos o quemado a tal o cual epiléptico. La vida era primitiva y
rústica; los hombres siempre sobre las armas y las mujeres en lánguida
existencia, que se resolvía entre la capilla y las reuniones de corte.
Las coaliciones de varios
reyezuelos, intentaron varias veces de reencarnar el Imperio Romano y, en su nombre,
se hicieron no pocos intentos. La vista de sus caminos internacionales y
sus ruinas cubiertas de maleza, inflamaban la imaginación de sus jefes que
trataban de revivir su esplendor, esporádicamente. Las Cruzadas, vendría a despertar a esa sociedad adormecida y
mostrarles que la vida ha seguido rutilando más allá de sus fronteras. Que la Ciencia y el Arte no son pecados, que Platón,
Plotino, Séneca, Cicerón, etc…aún
se leían en los Estados Árabes.
Sobrevendrá el Renacimiento, la Era de los grandes
viajes y la Edad Media terminará
como empezó, entre guerras, persecuciones y augurios de un fin del mundo
próximo.
Aparición de la Sociedad Burguesa y el Estado Liberal
Aunque las causas de la aparición
de la Sociedad Burguesa son
complejísimas y no podemos analizarlas ahora, tampoco dejamos de considerar los
fundamentos más evidentes.
Aclaremos, para el lector, que “burguesa”,
significa “ciudadana”. Hemos visto como las Cruzadas, si bien hecha por pueblos Occidentales sobre los
Orientales, su influencia se invirtió en gran parte, o sea, que el aporte sobre
los occidentales sobre los viejos pueblos del Cercano Oriente, fue menos importante desde el punto de vista
cultural que el que recibieron aquellos de éstos. Las viejas cortes sasánidas y
posteriormente islamizadas, impresionaron profundamente a los Señores Feudales, los libros
helenísticos y narraciones de los navegantes, derrumbaron las murallas que
rodeaban inexpugnablemente a la Europa
Medieval. Viajeros como Marco Polo
y comerciantes árabes y judíos, importaron nuevos conceptos, nuevos
instrumentos, y permitieron reencontrar elementos culturales de la Roma Imperial, que se creían perdidos
para siempre. Este mayor tráfico necesitó mercado y se promovió una mayor
producción sobre los artículos de consumo, con miras a la exportación, para
poder importar las manufacturas orientales. Así, el castillo de economía
agrícola y ganadera, se empezó a rodear de un cinturón de artesanos y
fabricantes, de posadas para viajeros y depósitos para comerciantes. Los
puertos tomaron mayor auge, pues ya no servían tan sólo a fines militares, y
hubo necesidad de limpiar y poner en uso las viejas carreteas romanas y
construir otros caminos y otros puentes.
Estos cinturones industriales y
comerciales, fueron agrandándose con el advenimiento de nuevas industrias con
mayor cantidad de operarios, que ya no eran los componentes de una sola
familia, sino que necesitaban tomar obreros de otras. Muchos jóvenes campesinos
eligieron esta nueva forma de vida y se asimilaron a los burgos, o ciudades.
Así nació una nueva clase social, que no era la tradicional
campesina, ni la menos tradicional nobleza militar, sino un elemento nuevo que
día a día ganaba en importancia.
Su juventud y flexibilidad, sus mayores
contactos con otras ciudades y pueblos del mundo, su capacidad para progresar
económicamente, fue caldo de cultivo para inventores,
revolucionarios, idealistas, artistas. No obstante, el fenómeno no tiene las mismas
características en todas partes de Europa,
pues mientras la nobleza de la Península Itálica asimilaban a los más
destacados de estos nuevos exponentes, en otras regiones, los resistían;
podemos generalizar a grandes rasgos, las proyecciones de mayor importancia.
La aparición de nuevas máquinas,
como las de imprenta, relojería y telares mejores, creó fraternidades con
maestros, compañeros y aprendices, que se calcaron de las más antiguas
fraternidades de tipo iniciático, como los Masones,
Rosacruces, etc. Lo que antes era
estrictamente religioso o militar, tenía ahora fines económico-culturales. Grandes
banqueros o importantes comerciantes escalaron varios peldaños en la valoración
pública, y militares y eclesiásticos, no siempre vieron con buena cara esos
avances. Los sangrientos juegos de las Reformas
y Contrarreformas, no dejaron de
tener sus motores en esta lucha de roles o pseudo-clases sociales.
Para esta Sociedad Burguesa, no valían los honores, ni las misteriosas
órdenes religiosas, militares o caballerescas. Más bien, creían en lo que veían
y el más capacitado era el que podía producir más en menos tiempo. Un fortísimo
elemento psicológico la agita en el estado pre-burgués. Desde los casamientos a
los oficios, estaban pre-arreglados sobre bien aceitados rieles, y ello le daba
la sensación de seguridad que generalmente es más fuerte que cualquier
rebeldía.
Pero esta nueva Sociedad Ciudadana, donde la familia
comienza a decaer como núcleo social, en donde la religión es abiertamente
discutida, en donde no se cree que los nobles sean diferentes de los demás, se
trata de experimentar todo. La Fe es un adorno que, si aún se lleva, no se le
daba mucha importancia. Los casamientos se concertaban libremente y todos
opinaban y participaban en la vida del grupo, con sus luchas intestinas y
conflictos. Mientras tanto, las clases tradicionales se separaban de esta
burguesía a la que despreciaban y temen a la vez; pasados los primeros fuegos,
se tratan de amoldar las unas a las otras. Pero la aglomeración de gente en
barrios y ciudades, trae nuevos problemas y lo económico tiene prioridad para
esta clase. Vemos así, la Teoría de la
Plusvalía económica del Marxismo con raíces antiguas y profundas.
La vida individual florece en
pequeños grupos en pugna y se crea el Mito
de una Libertad Absoluta y que la competencia económica solucionaría todos
los conflictos. El burgués es tanto más egoísta que el noble o el campesino, y
deja de lado la política de ideas para afianzar la economía. El vaho medieval
que no pudo ser arrancado plenamente de las clases altas es profundamente
odiado por esta naciente Clase Media,
y el Estado Liberal nace a luz de la
historia, primero en algunos cantones suizos y alpinos, después – con la Revolución Francesa que propugnaba – Liberté,
Egalité y Fraternité; y también la americana, hace su experiencia en la
vida directa.
Más nuevos sentimientos y
elementos nacionalistas y pro-clásicos vendrían a alterar este sentimiento. Las
crisis económicas y psicológicas trascenderán los pequeños grupos y harán falta
grandes estructuras políticas para contenerlos. El Neo-clasicismo idealista rebasa los núcleos burgueses y un nuevo
culto al amor, al heroísmo y al sacrificio en bien de los semejantes,
convulsionará al estático y cómodo egoísmo, al aire patriarcal y mesurado de la
primitiva Sociedad Burguesa.
Estos temas continuarán…
Formas políticas modernas – Estado Liberal y Dirigido
Con el advenimiento del conocimiento
de las antiguas culturas helenísticas, el desarrollo de la Ciencia, el redescubrimiento
de los restos arqueológicos de los viejos imperios, estalla una pugna entre los
partidarios de un Neo-imperialismo a la
romana y los que apoyan una Democracia
a la griega, es decir, sobre pequeños estados-ciudades, pero que
rápidamente degenera en una forma popular sin mayor control del Estado en lo
real, ya que aparentemente el Estado lo controla todo.
Ambas formas extremas fallan, y el modelo
romano se convierte en feroz dictador o se ensambla en monarquías rancias
hereditarias: el modelo del Estado Liberal corre inconsciente hacia el
Comunismo agnóstico y ateo.
Pero, como la población del mundo
es aun relativamente escasa y la Ciencia hace grandes avances, la agresividad
se desahoga emprendiendo grandes trabajos, planificando expediciones a los
Polos y a las selvas, colonizando los restos de los viejos imperios orientales,
ya que en el S. XIX completamente destruidos y degenerados. Para tan grandes
empresas se adopta en casi todo el mundo una forma de Estado dirigido, aunque
gusta en llamarse democrático para pacificar a las masas. No nos olvidamos de
aquella anécdota que dice, que habiendo sido derrotado napoleón, desde su
último intento de rehacer su Imperio, Fouché y otros ministros envilecidos
llamaron al trono al hermano del rey guillotinado y colocaron los Luises en el
reacondicionado trono de Francia.
Todo volvió a lo que era 20 años
antes, pero cuando se habló de retornar la bandera blanca con las flores de
lis, en lugar de la tricolor y anular las loas a la Democracia que aun subsistía, el genio maquiavélico de Fouché recomendó no hacerlo, afirmando
que mientras el pueblo sintiese que lo alababan, podrían explotarlos sin temor…
Estos descubrimientos prácticos
en lo Psicológico, empezaron a tener
poco a poco, más fuerza que las armas, sin contar con el inconveniente de la
ostentación de la fuerza, convirtiéndolo en disimulada artillería de todos los
colores. La vieja propagando que las iglesias empezaron por primera vez en
forma organizada en la Contrarreforma
iba a ser la nueva pólvora que demolería cualquier trinchera.
Pero los viejos banqueros burgueses,
adaptados a las nuevas formas científicas, quisieron sobrevivir más y más tiempo,
escudándose frecuentemente en las nuevas repúblicas democráticas que siempre
digitaron debajo de los caducos tronos de las viejas monarquías hereditarias.
La caída del Imperio Medieval español y portugués y la guerra de liberación y
formación de Italia por Garibaldi,
dieron el golpe de gracia a la Iglesia Católica y el protestantismo se afianzó
en América del Norte por su mayor flexibilidad y juventud.
El eterno renovarse y retornar de
las formas básicas históricas conocidas, produjo nuevos enfrentamientos. Las
masas pospuestas clamaron su parte del botín, la experiencia de la Revolución Francesa no fue olvidada y
el pueblo no perdió jamás la conciencia de las fuerzas de las masas desatadas.
El rebrotar de una forma caballeresca,
militar e idealística a través del Imperio
Alemán y la corrupción general de los viejos reinos, junto al tambalearse
del Imperio Inglés, provocaron la Primera Guerra Mundial y el nacimiento
del Comunismo internacional con
copamiento directo de naciones como el principal eje, Rusia.
El Estado Liberal Burgués no fue apto para detener la Ola Roja y el Germanismo, forma evolucionada del Estado Dirigido, renació en las Dictaduras Fascistas y Nacional Socialista de los Nazis.
En el momento de la elección, la Segunda Guerra Mundial, los verdaderos
enemigos eran el Eje y los comunistas, y el conjunto de estados democráticos
debían elegir cual era el enemigo menor para apoyarlo y destruir al mayor;
eligieron al Comunismo como aliado y
el Eje fue destruido.
Hoy el Comunismo casi no tiene nada que ver con el original y es el
verdadero heredero del Estado Dirigido,
aunque sin el Idealismo del S. XIX. A su vez, el Estado Liberal Democrático se ha convertido al credo de la “Plusvalía Marxista” y la vieja burguesía
sobrevive allí y maneja indirectamente los estados.
La crisis es total y ninguno de
los bloques, aparentemente monolíticos tiene el margen necesario de seguridad.
Sus elementos se mezclan peligrosamente, el bloque Oriental se liberaliza y el
bloque Occidental se comuniza día a día.
Otra vez se enturbian las aguas y
toman colores indefinidos. La Iglesia, sin fuerza espiritual, pero aun con
fuerza económica, trata de introducir sus anilinas en el grupo oriental y, a su
vez, ella misma cede ante la presión de las masas que la “enrojecen” paulatinamente.
El último Concilio es una prueba evidente de hasta donde se ha perdido el
poder por parte de los Doctores y Sabios de la Iglesia y de qué manera pesa en
su seno la fuerza de las masas agnósticas y comunizantes.
Este es el caso que precede a un Nuevo Mundo…. ¿Cómo será ese mundo? Podemos
predecirlo de alguna manera, basados en el conocimiento de la Historia. ¿Es
cierta la Doctrina Ciceroniana de que la historia se repite y que los mismos
elementos crea nuevas formas?
Las estructuras, crecimiento y desarrollo del Nuevo Estado
Como en un naufragio, cuando el
barco se da ya por perdido, cada uno trata de salvarse por sí y en su desesperación
biológica olvida los peligros del vecino o la posibilidad de construir una gran
balsa, en esta crisis de valores de
Estado, de creencias que pasa la Humanidad, las sub-estructuras llamados: sindicatos, iglesias, castas, gremios, militares,
grupos científicos, literarios, artísticos, campesinos, y otros, tratan
cada cual de salvarse a sí mismos, aun en prejuicio de los demás.
Un sindicato o un gremio, protege
a sus miembros como si fuera una mafia sin importarle si son ladrones o
borrachos, una patronal asesora a sus componentes para especular y hacerle
creer al pueblo que hay competencia, cuando calidades, costos y ganancias ya
han sido preestablecidos en la mesa del directorio; algunos militares presionan
para lograr mejores sueldos y prebendas; numerosas iglesias guardan armas en
sus sótanos y compran mayoría de acciones ordinarias en las empresas para
controlarlas e impedir que los obreros así canalizados, sean tocados por el Comunismo.
Cada cual mira por sí. El Estado es un administrador que vela
porque la lucha no haga muncho ruido y escandalice, fuera de eso, que cada cual
haga lo que pueda, pues también ellos
tienen que vivir. Pero, en el Nuevo Estado,
las sub-estructuras serán definiciones de trabajo y servicio para todos y el Estado Filosófico no permitirá nada que
sea ajeno en su seno, así como un organismo sano, rechaza la astilla o esquirla
de metal que lo hiere.
El estudio de la Historia y el conocimiento de las leyes
básicas que rigen la humanidad y la misma naturaleza, nos enseña que según el
mal, llega el remedio y que la inteligencia del hombre es capaz de regar un
desierto y secar un pantano, y de la misma forma oponer la voluntad inteligente
de los Idealistas a los desiertos espirituales y a los pantanos organizativos
donde nos debatimos bramando como bestias heridas. No se gana nada con quejarse
románicamente (hipismo, asociaciones pro-ayuda humanitaria, Cruz Roja, Greenpeace,
desfiles y conferencias por la “paz”, grupos ecológicos, los verdes,
vegetarianos y otros); urge construirnos primero y construir para los demás. Urge
facilitar el regreso Kármico de los Arquetipos, formas actuales y potentes que
pongan en fuga la ignorancia, la miseria y la brutalidad.
Urge abatir la mentira
entronizada en el mundo y liberar a los hombres de las formas esclavistas que
hoy le sujetan, impidiéndoles divisar la belleza,
el bien y la justicia.
Esto es tan solo una apretada
síntesis de las lecciones que la línea de los Maestros nos quiere hacer
recordar para no olvidar.
Agradecimiento al Cruz de París,
el Dr. Jorge Angel Livraga Rizzi
Dedicado estos temas, con cariño y
agradecimiento a nuestro amigo-hermano: Ingeniero-Filósofo Marco Antonio Olivares
Centty.
EL MAESTRO




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