Mi soberbia
¿Cuál es la mayor soberbia que tiene el hombre? (Creo que mis delirios de distinción y de complicación a la vez, son a causa de ellos mismos).
Estoy totalmente seguro a través de los estudios que vengo realizando en diversas materias, que la soberbia, por excelencia, es tratar de comprender y definir a Dios.
Estoy totalmente seguro a través de los estudios que vengo realizando en diversas materias, que la soberbia, por excelencia, es tratar de comprender y definir a Dios.
Me tomaré muchos riesgos personales, el tratar no de definirlo, sino de proyectar lo que he sentido y percibido del Ser Divino (estoy seguro que ésta es una conclusión de mi sentir actual que es “Una cordura loca”: mi primer libro).
Me viene a la memoria, de manera casi hasta subliminal, esa entrevista mítica y profundamente significativa, cuando Solón, considerado por los historiadores actuales, uno de los 7 Sabios de la Edad Antigua, viajó a Egipto para ser recibido en aquellas llamadas “Escuelas Esotéricas”, a cuyos verdaderos Maestros, se les denominaba “Hierofantes”.
El ingenuo Solón, una de las características de los griegos, era la constante búsqueda del conocimiento, a través de sus continuas preguntas sobre quiénes somos, qué es este Universo manifestado...conocidos a los griegos como los "eternos curiosos" por sus viajes sucesivos alrededor del mundo en búsqueda de más conocimiento.
Cuando éste sabio griego Solón, es entrevistado por uno de los Maestros Hierofantes, para cuestionar su solicitud de estudio en esta escuela egipcia; después de que éste filósofo profundo, argumentara las razones por las que él quería ser recibido como estudiante en los Sagrados Conocimientos que los egipcios ya tenían desde hace miles de años y que los griegos, recién intuían que existía.
La pregunta de Solón fue precisa: “¿podré ser aceptado en la búsqueda de este hermoso conocimiento que ustedes tienen?” Y el Hierofante, de una estatura superior a la de Sólon, túnica blanca, mirada persistente y con sentido de eternidad; se queda varios minutos observando el rostro de Solón (claro, Solón se siente desubicado y emocionalmente conflictuado); por fin le responde el sacerdote maestro egipcio a este posible estudiante: “¡Ah! Solón, ustedes los griegos, jamás dejarán de ser niños”.
Parece que hay claras evidencias, a través del estudio de la Filosofía de la Historia, no alienada por el concepto evolucionista de Darwin (mal entendido); sino plasmadores de la Ley de la Ciclicidad (“todo tiene un principio y un fin”), porque damas y caballeros, la historia no es rectilínea, como todo el Universo: “tiene su principio y su fin”.
Lo que el Maestro egipcio quiso enseñarle a Solón, es que sus preguntas estaban dirigidas al plano de la razón y la lógica, que nos conduce a la instrucción, intelectualismo, a la ilustración, al enciclopedismo y al positivismo; pero, jamás a la inteligencia.
En ese tiempo, la misteriosa civilización egipcia, que ya había comenzado su decadencia, ya no se hacían preguntas sobre las diferentes leyes y manifestaciones creadas por Dios en el presente Universo, sino que lo vivían, lo plasmaban, lo trascendían y llegaban a la conclusión, como decía el Maestro Jinarajadasa, que tan sólo somos: “Dioses Encadenados”.
La destrucción del auténtico y verdadero conocimiento, comienza a ser evidente, a través de la Filosofía Aristotélica, la cual, transformándose en una descripción de conceptos condicionados y mentalmente racionales, debía explicarse cada uno de las definiciones que salían de nosotros, sin dar lugar a la expresión intuitiva, vivencial y natural, que cada uno de nosotros posee en su interior. Como decía el gran filósofo alemán Hermann Hesse: "hay algo dentro de nosotros que todo lo sabe y todo lo puede..."
“He dicho y lo repito: “Dios habita en nosotros”.
“He dicho y lo repito: “Dios habita en nosotros”.
Por lo tanto el hombre es fundamentalmente “bueno”, fundamentalmente “bello” y “perfecto”. Pero es todas esas cosas, como Fragmento de la Divinidad, como Chispa de la Llama Divina. Es por NO RECONOCER SU MARAVILLOSA NATURALEZA, que el hombre se deja arrastrar por sus pasiones, por sus ambiciones, por las fuerzas egoístas y perversas y sobre todo por la ignorancia que existen en el mundo”.
(Jinarajadasa “Dioses Encadenados”)
(Jinarajadasa “Dioses Encadenados”)
El Maestro


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